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FLOR MENUDITA

LOS HIJOS DEL HUITLACOCHE

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En el municipio de San Nicolás de los Ranchos, Puebla, México, cada mes de marzo se realiza una peculiar fiesta de carnaval; un performance popular tradicional en el que varones de todas las edades se tiñen el cuerpo y se atavían para, dicen ellos mismos, bailar, imitar al trueno del rayo con sus reatas o cuartas, y así pedir que llueva y haya buenas cosechas.

Desde la primera vez que presencié ese performance me sentí como envuelta en un sueño donde múltiples símbolos se oponían, pero se entrelazaban para expresar la esencia de un personaje en el que tiempos y culturas se funden y confunden, y donde lo marginal encarna; se acuerpa.

 Algunos pobladores cuentan que dicho personaje tiene su origen en tiempos prehispánicos, mientras otros aseguran que todo empezó cuando los pobres del pueblo, al no contar con los lujosos atuendos de raso y lentejuela que también son tradición carnavalera, cubrieron su cuerpo primero con tizne y después con una mezcla de aceite y pintura, e improvisaron máscaras y penachos para integrarse a la celebración. Lo cierto es que las versiones sobre su origen, su simbolismo e incluso su nombre, se crean y recrean con la misma espontaneidad que sus atuendos y sus pasos de baile.

"Se llaman Judíos... Xinacates...Negros...Huitlacoches...

...Porque..

 

Del trueno nace la lluvia,

y de la lluvia el maíz,

y del maíz  la milpa,

y de la milpa el huitlacoche,

y del huitlacoche...nace el judío.

Porque el huitlacoche es negro…"

 

 

Sr. Antonio Popócatl

 

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