Camino.

Miro las horas cambiantes y las sombras

y camino.

 

Solo las estructuras de fierro y aluminio permanecen quietas.

 

Ejes endebles de un movimiento

que de tanto y tanto

se hace inercia.

 

Me pierdo.

Como se pierde el bolso,

el cinturón,

el llavero entre cientos de idénticos llaveros.

 

Deambulo perdida

hasta el día en que los objetos se acomodan

 y de esa rutina de ambulantes

quitando y poniendo

nacen diseños,

instalaciones callejeras;

grisáceas metáforas de la urbe.