Hace seis años ya.

Dijo el doctor que tengo acabados el pecho

y los pulmones.

Como a todos mis hijos les di pecho

y los anduve cargando en la espalda.

Que es cáncer de pulmón, me dijo.

Pero aquí ando todavía;

jalando las cosas con estos dedos chuecos por la artritis.

Yo no me mortifico, oiga usted.

Ni tiempo tengo.

De aquí para allá todo el día.

Hasta que anochece y ni cuenta me doy

cuando ya estoy soñando.